Mi Investigación sobre la Vida después de la muerte

Antes de comenzar en cómo fue mi investigación sobre la vida después de la muerte y en que consistió,  voy a explicaros de forma breve quién soy, para que me conozcáis un poco.

Me llamo Nacho Blasco, soy de Castellón (España), y vivo en la costa del Mediterráneo, concretamente en la playa de Benicasim. Estoy felizmente casado y tengo una hija maravillosa.

Mi mayor pasión es la navegación, soy capitán de yate y espero algún día cumplir uno de mis sueños que consiste en cruzar el atlántico a vela, todos mis deportes están vinculados con el mar, a excepción de las artes marciales mixtas que me han fascinado desde siempre, llevo practicándolas toda mi vida, he probado y entrenado muchas disciplinas, pero las que he estado practicando los últimos 15 años son, la autodefensa y las artes marciales mixtas, en ambas he sido instructor mucho tiempo, en los últimos años solo he practicado el Jiu Jitsu Brasileño, el cual entreno actualmente de forma ocasional.

También me apasiona caminar por la montaña acompañado de mis tres maravillosos perros, y perderme por los bosques que disponemos en el maestrazgo de Castellón.

Referente a mi vida laboral, soy empresario de actividades muy diversas, pero la actividad  principal es una asesoría fiscal, formada por economistas, asesores fiscales y abogados. La cual administra y es gerente mi mujer.

Toda mi vida  ha estado vinculada a los servicios de información e investigación tanto a nivel nacional como internacional, he tenido empresas en distintas áreas, entre las que se encontraban los sistemas de espionaje y contraespionaje, servicios de información, investigación, informes y peritaciones judiciales en el ámbito penal, etc.

En la actualidad, sigo con la investigación, pero de forma muy distinta, ya que ahora me dedico a la investigación psíquica, investigo todos los fenómenos que han sido y son estudiados por la ciencia, y nos demuestran, que la vida continua tras la muerte física.

Antes de convertirme en investigador psíquico, quiero que sepáis que siempre he sido una persona muy racional y escéptica, y sigo siéndolo para todo aquello que no me sea demostrado,  jamas en  mi vida me ha interesado nada referente al misterio, ni el mas allá, ni lo esotérico, ni lo místico, ni nada relacionado con las energías, ni he meditado, absolutamente  nada de todo esto me ha interesado nunca, y aunque os parezca raro, a fecha de hoy, sigue sin interesarme lo mas mínimo. Lo veo diferente, pero no me interesa.

Para mí la investigación científica sobre la vida después de la muerte con pruebas irrefutables y demostrables, nada tiene que ver con la farándula del misterio y el más allá, son dos cosas totalmente distintas.

También quiero dejar claro, que no es lo mismo un vidente, tarotista,  o médium  televisivo saca dinero, que una persona con verdaderas facultades psíquicas o mediumnicas.

Esto lo pongo a titulo de ejemplo para que quede claro. Muchas cosas parecen similares pero hay un abismo entre ellas, pues esto mismo sucede entre la  investigación científica sobre la vida después de la muerte, y el misticismo, esoterismo o cosas raras que me he encontrado durante mi investigación. Y no quiero que nadie se sienta ofendido, ya que no tengo nada en contra de los místicos, esotéricos, quienes trabajan con las energías,  o quienes hacen sus experimentaciones en casas encantadas o cementerios. Lo respeto muchísimo, cada cual es libre de hacer lo que considere.

Pero no quiero que la gente lo mezcle y nos meta a todos en el mismo saco, yo soy una persona normal y corriente, ya habéis visto cuales son mis actividades, yo no hago ni reiki, ni yoga, ni medito en la colina de una montaña, y no es que me parezca mal quien lo hace, me parece fabuloso, pero yo en mis ratos libres disfruto de la navegación, de la montaña, de las artes marciales, o de una buena cerveza fría en buena compañía.

Lo  que  me diferencia de muchos, es que nací con una mente investigadora y es lo que mejor se hacer porque lo he hecho toda mi vida, pero por naturaleza soy racional y escéptico para todo aquello que no me sea probado.

Y todo lo que la ciencia no haya investigado, y no se pueda probar de forma experimental, y posteriormente demostrar, no me interesa lo más mínimo.

La forma más alta de ignorancia es cuando rechazas algo de lo que no sabes nada

Mi interés por saber que nos sucedía al morir,  surgió a raíz de un testimonio que un sacerdote me contó un día sobre una experiencia cercana a la muerte que él mismo tuvo.

Yo en ese momento no fui consciente de lo que ese testimonio iba a afectarme, pero con el tiempo pude darme cuenta, que la experiencia que este sacerdote me contó, cambio mi vida.

Y ahí empezó todo, empecé investigando de forma anónima todo lo referente a lo que este sacerdote me había contado, en mis ratos libres, fines de semana, etc.

Y  fue tan desproporcionada la cantidad de información que fui recopilando que no daba crédito, recopilé testimonios de personas de diferentes lugares del mundo, de distintas religiones, de ateos, de niños y de adultos, de personas con un alto nivel social y de personas que no tenían ni lo mas imprescindible para vivir con dignidad, y todos, absolutamente todos, contaban historias sobre experiencias cercanas a la muerte que habían tenido con las mismas similitudes que este sacerdote me contó.

Soy un investigador nato y tengo la suerte de estar libre de prejuicios, religiones, dogmas, atrapamientos, costumbres e ideologías primitivas, y por supuesto, soy de mente abierta. Y tener una mente abierta es aceptar que el conocimiento avanza y evoluciona, y que ciertas ideas se vuelven obsoletas con el tiempo. También es asumir la duda de cualquier cosa, pero aceptando las evidencias, cuando estas se producen.

Y con los miles de testimonios que leí y la infinidad de estudios científicos que me estudié, entendí que sobre este fenómeno había evidencias de sobra. Lo que no sabia en ese momento es que había muchos otros que también las evidenciaban. Lo que fue una gran sorpresa para mí.

Si somos verdaderamente honestos con nosotros mismos, sabemos que todos nos hacemos permanentemente alguna pregunta, aunque sea en silencio, sobre nuestra continuidad después de la muerte. Por ejemplo:

¿La muerte es realmente el fin?

Quien soy, quien he sido, todo lo que he hecho en esta vida, mis emociones, mis sentimientos…  ¿Todo esto desaparecerá́ para siempre, como dicen los materialistas y los escépticos?

¿Están la Biblia y las religiones en lo cierto? ¿Lo está la ciencia convencional? ¿Todo nuestro destino es cuestión del azar o es la voluntad de Dios?

¿Existirá́ vida después de la muerte? ¿Veré́ a mis seres queridos de nuevo?

Cuando a una madre se le muere un hijo, la religión dice que es voluntad de Dios y la ciencia materialista dice que es causa del azar.¿De verdad creéis que a una madre que ha perdido a un hijo, ambas teorías le consuelan o le sirven de algo?

La única evidencia que se sabe con absoluta seguridad, al nacer, es que todos vamos a morir. Por ello, he investigado e investigo la información más importante de nuestra vida. LA VIDA DESPUES DE LA MUERTE 

LA PRUEBA DEL ALMA

Me siento enormemente orgulloso del trabajo que tengo, creo firmemente que no hay oficio mas gratificante y reconfortante que se pueda tener estando vivo, que el de demostrar y difundir el conocimiento de lo que nos espera tras la muerte física.

NACHO BLASCO

 

 

Me metí de lleno en una investigación independiente, solicitando información y entendimiento a grandes investigadores, médicos, científicos y psíquicos expertos de todos los rincones del planeta.

Durante un largo tiempo dejé toda mi vida de lado para centrarme en lo que consideraba y considero la información más importante de nuestras vidas, tratando de encontrar pruebas y respuestas convincentes.

Quería respuestas a todas mis dudas personales, que eran las preguntas que han preocupado a todo el mundo desde que el ser humano existe.

He realizado una gran inversión en mi investigación, sometiéndome a multitud de experiencias personales, y presenciando grandes experimentos, tanto a nivel nacional como internacional, con los mejores profesionales y de mayor prestigio del mundo en este campo.

He estado y estoy en contacto con médicos, investigadores, psíquicos, médiums y científicos de distintos lugares del mundo.

Ellos durante mi investigación me  proporcionaron infinidad de información, estudios, proyectos y experimentos científicos, y me han demostrado, de forma irrefutable, que la muerte, tal y como la conocemos, no existe.

Nacho Blasco

Soy fundador y Presidente de la Sociedad Científica de Investigación Psíquica (S.C.I.P. en España). Fundador de la Spanish Society for Psychic Research (S.S.P.R). Fundador y Director de la Scientific Research Inveslife (S.R.I). Director del Equipo Científico de la S.C.I.P. Discípulo del Doctor José Luis Cabouli de Argentina en Terapia de Vidas Pasadas TVP. Discípulo de la Doctora Sonia Rinaldi de Brasil en Transcomunicación Instrumental TCI. Miembro de la Society for Physical Research (S.P.R), fundada en el año 1882 en Londres y miembro de The Spiritual Science Foundation, fundada por uno de los investigadores psíquicos más importante del Planeta (Inglaterra).

Soy autor del libro Morir para sentirse vivo, del cual me siento muy orgulloso, ya que tengo la constancia de que ha ayudado a infinidad de personas a paliar el sufrimiento desproporcionado y a llevar con dignidad y esperanza la pérdida de un ser amado, mi único propósito, cuando escribí este libro y el de la Prueba del Alma.

La Prueba del Alma, es  la mayor recopilación de evidencia científica sobre la continuidad de nuestra vida después de la muerte. En este libro encontraras las pruebas que demuestran la continuidad de nuestra vida después de la muerte física.

Espero que si compráis alguno de mis libros os guste y disfrutéis, que os sirva y os ayude ahora y en el futuro a entender nuestra verdadera existencia, y con ello a vivir con más calidad.

 

Cuando descubrí lo que de verdad nos sucede al morir, no podía guardármelo para mi, y tuve una grandísima necesidad de compartirlo con todo el mundo. 

Uno de los principales motivos por el que he escribí mis libros es porque tengo muy claro que la única forma de abatir el mayor miedo de la humanidad es a través del conocimiento.

¿Y cuál es el mayor miedo de la humanidad? El miedo a morir, aunque también existe el miedo a la pérdida de un ser querido, el miedo al sufrimiento, el miedo al dolor, y así podría seguir escribiendo páginas y páginas. Imaginaos con la cantidad de miedos que vive el ser humano, y que son parte de su día a día.

Pero, de todos estos miedos, el que realmente horroriza es el miedo a morir o que muera un ser querido.

Os aseguro que el  conocimiento os dará́ una buena calidad de vida, porque vivir sin miedos es vivir con armonía.

La ignorancia solo puede ser abatida con el conocimiento. Cuando tienes el conocimiento de algo, dejas de ser un ignorante de ese algo.

Durante mi investigación, preguntaba en ocasiones a la gente si tenía miedo a morir, para valorar el sentido de mi libro. ¡Es sorprendente la poca gente que tiene miedo a la muerte! Pero nadie quiere hablar de ella… ¡Curioso!

Muchos me decían que no, que no tienen ningún miedo. Todos sabemos que esto no es así, no es real. Es una forma de esconderlo, la muerte no da miedo, ¡da terror! Por eso es un tema del que nadie quiere hablar.

Os aseguro que TODOS, sin excepción alguna, tienen miedo a la muerte. Los únicos que se escapan de este miedo son los animales, del que no son conscientes.

Fijaos si la gente tiene miedo a la muerte, que ni siquiera se atreven a pronunciar la palabra. Se emplean un montón de sinónimos, con la pretensión de suavizarla.

Se le llama expiración, fallecimiento, defunción, óbito, deceso, desenlace final, descanso eterno, partida, tránsito, último viaje, y mil maneras más…

Pero cómo se le llame es lo menos importante. Lo que es incomprensible es que, siendo la única evidencia que tenemos cuando nacemos con absoluta seguridad, sea una gran desconocida, y como ya sabemos que el miedo es desconocimiento absoluto, ese es el motivo principal de nuestro miedo a la muerte y, cómo no, a morir.

Yo os aseguro que, a través del conocimiento, vuestro miedo dejará de ser tan horroroso, y la pérdida de un ser querido la afrontaréis de forma diferente.

El sufrimiento por aquellos seres queridos, que una vez partieron y que tanto añoráis, lo viviréis de distinta forma y con mucho menos dolor.

Entender que la muerte no es el final de nada nos hace vivir con mucho más sentido. El saber que no termina todo hace que tengamos otros valores, hace que quieras ser mejor persona, se vive con más armonía y la vida en sí recobra un sentido extraordinario de oportunidades.

En mis libros  encontrarás información basada en la mayor evidencia científica, a través de la cual miles de científicos, alguno de ellos premio Nobel, nos aseguran que, de forma irrefutable, nuestra vida continúa después de la muerte física.

Se que a la gran mayoría, hasta que no les llega la hora, parece ser que la muerte no les interesa lo mas mínimo, pero a todas aquellas personas que, por circunstancias en la vida, están pasando por una grave enfermedad propia o de alguien muy cercano, o bien han experimentado la perdida de un ser amado.  Justo en estos momentos tan duros es cuando todo el mundo se cuestiona si hay algo más después de la muerte física y muestra un gran interés.

Empiezan a querer saber si estaremos bien cuando llegue nuestra hora o si lo estará́ nuestro ser querido ya fallecido. se hacen  infinidad de preguntas:

¿existirá la vida después de la muerte? ¿existirá Dios? ¿Iremos realmente a algún sitio o la muerte es el final de todo? ¿Dejaré de sufrir? ¿Dejaré de sentir dolor?  ¿Volveré́ a ver a mis familiares?   ¿Me reconocerá́ mi hijo?

Y así se nos llena la mente de infinidad de preguntas e inquietudes, mientras pasamos el duelo o el propio sufrimiento personal, algo muy doloroso y para muchos muy injusto. Quizás en este momento sea la primera vez que nos cuestionemos en toda nuestra vida física si hay algo más después de la muerte.

Hasta este instante, para muchos ni siquiera existía la posibilidad de cuestionarse algo así, y mucho menos hablar de la muerte, ni leer sobre ella. Es como si no fuera con nosotros. Nadie quiere hablar ni escuchar nada referente a la muerte, a pesar de que lo único que se sabe con absoluta certeza en esta vida al nacer es que todos y cada uno de nosotros, en algún momento, vamos a morir. Y esto sí que lo sabe todo el mundo.

Pero «para qué hablar de este tema», «es tontería», «no va conmigo», es mejor hablar de fútbol o de política e, incluso, de personas famosas, aunque no las conozcamos ni vayamos a conocerlas jamás. Este tema es muy importante y enriquece mucho el conocimiento personal. Pero que no me hablen de la muerte, ¡por favor! Además, los que hablan de la muerte son personas, por lo general, algo raras…

Como lo soy yo en la actualidad para muchas personas de mi entorno y fuera de el, que con anterioridad a investigar estos fenómenos no me veían así, cuando era un materialista, cuando solo me preocupaba de mi mismo, era soberbio y  lo superficial era lo importante, entonces era mejor aceptado, estaba dentro de lo que la gente llama “NORMAL” pero desde que empecé esta investigación sobre la  vida después de la muerte que es la esencia de nuestra existencia, y mis valores y la forma de ver la vida cambio.  Solo soy un “RARO”  que habla de cosas raras…

Pero, de repente, la vida nos da un giro inesperado y un ser querido al que amamos se nos va o nos dan una noticia devastadora diciéndonos que estamos muy enfermos, y que nuestro momento está muy cerca, o cualquier otra circunstancia que nos haga despertar.

Es en este preciso momento cuando empezamos a tener la necesidad de saber. Incluso algunos ateos, agnósticos o escépticos de mente cerrada, en ese instante, se despiertan y otros se hacen hasta religiosos porque necesitan creer en algo.

Mucha gente piensa que la investigación sobre la vida después de la muerte es cuestión de creencias y ese es un gran error, porque todo lo investigado por mi sobre la continuidad de la vida nada tiene que ver con ninguna religión. Nada. Solo se basa en evidencia científica y conocimientos.

Mucha gente me ha preguntado por qué estoy tan seguro de que la muerte no existe y así, sin más, explicarle el por qué y, además, que lo entienda. Es igual de complicado que si un experto en física cuántica tuviera que explicar algún concepto especifico de su materia de forma breve y pretendiera que todos lo entendiéramos fácilmente.

Pues con todos estos fenómenos que la ciencia ha estudiado durante muchísimos años sucede igual. Así que intentar explicar el por qué es muy difícil y se necesitaría invertir muchísimas horas. Una labor muy complicada. Y, si quien me lo pregunta, además, es un escéptico o un beato, ya ni os cuento lo difícil que resulta la explicación de los fenómenos.

Además, ya llegué a la conclusión de que ya no iba a intentar convencer a nadie más, hasta escribir el libro. Porque el escéptico cerrado de mente ni entiende ni comprende, y siempre cree estar en su derecho de la verdad, aunque sean auténticos ignorantes.

Y para que nadie se sienta ofendido con mis palabras cuando hablo de los ignorantes, quiero dejar claro, en primer lugar, que nada tiene que ver con un analfabeto. Para mí, un ignorante es todo aquel personaje que se atreve a opinar, contradecir y juzgar algo sin el más mínimo conocimiento sobre el tema en concreto, y mucho más, si es una evidencia científica. Yo, en este tema sobre la vida después de la muerte, por desgracia, me he encontrado con muchos.

Si es un científico escéptico cerrado de mente es complicado, porque siempre quiere estar en posesión de su verdad, no entra en razón, y a veces duda hasta de su propia existencia.

Pero, si es un escéptico cerrado de mente, que ni es científico, ni dispone de cultura alguna, entonces ¡es terrible!

Y por mucho que le cuentes e intentes explicar, como todo le suena a cuento chino, no entiende nada y su único argumento de defensa, al igual que el científico escéptico es: «Yo no creo en nada, ni siquiera en Dios».

Quiero hacer un inciso: yo respeto enormemente a quien no le ha llegado la hora de despertar, entender, comprender, o simplemente se siente cómodo con sus creencias o costumbres y no le interesa este tema. Lo respeto y cada cual con su libre albedrío, pero a quien yo me refiero es al escéptico que no comparte estas evidencias científicas o no le interesa este tema pero se toma la libertad de contradecir o juzgar.

Incluso algunos, con ignorancia extrema, se atreven incluso a sacar sus propias teorías para contradecir algo que desconocen por completo, que ni siquiera se han tomado la más mínima molestia en leer algo, mientras que brillantes científicos a nivel mundial, algunos incluso con premio Nobel, que han invertido parte de su vida en hacer grandes investigaciones y laboriosos estudios científicos sobre estos fenómenos, confirman públicamente que saben, sin ningún género de duda, que la vida continúa después de la muerte.

Concluyen con estos supuestos porque sus estudios han dado las evidencias científicas para llegar a esta conclusión.

Durante mi investigación he invertido muchísimo tiempo en estudiar e intentar comprender en qué se basan cada uno de los estudios científicos que se han realizado sobre los siguientes fenómenos que a continuación detallo:

  • La experiencias cercanas a la muerte.
  • Las experiencias en el lecho de muerte.
  • La reencarnación.
  • Los estados expandidos de conciencia o terapia de vida pasada.
  • La xenoglosia.
  • Las facultades psíquicas y mediumnicas.
  • La transcomunicación Instrumental.

Además de estudiar todos y cada uno de los fenómenos expuestos, me he sometido a multitud de pruebas, experimentándolas y viviéndolas.

He recibido infinidad de testimonios de personas, de gente cercana y de lejos, y he estado y estoy en contacto con médicos, científicos e investigadores de distintos lugares del mundo que no tienen la más mínima duda de que no morimos al desprendernos del cuerpo físico. Gracias a ellos he podido entender los estudios científicos que me estudie durante mi investigación, y me han resuelto infinidad de dudas y preguntas sobre estos hechos.

He conocido personalmente y estoy en contacto con varios de los psíquicos/médiums más importantes del mundo.

He realizado una formación intensiva de regresiones a vidas pasadas, interno durante tres semanas bajo la dirección de uno de los mejores médicos a nivel mundial sobre esta materia, el doctor José́ Luis Cabouli, de Argentina.

Además, he estado en contacto con uno de los investigadores más importantes del mundo, en Australia, que ha escrito uno de los libros más soberbios sobre la vida después de la muerte

He estado en congresos donde se hablaba, científicamente, sobre la vida después de la vida y, digo científicamente, porque eran científicos los que participaban en dichos congresos.

He estado con los psíquicos e investigadores más brillantes del planeta que han participado en los experimentos con mayores hallazgos de la humanidad, como por ejemplo el Experimento Scole de Inglaterra.

He estado en laboratorios con científicos que llevaban a cabo conexión directa con seres a través de la Transcomunicación Instrumental (TCI), con resultados asombrosos.

He conocido a médiums físicos de prestigio internacional me han demostrado el contacto directo a través de mensajes increíbles, materializaciones, levitaciones y movimiento de objetos, etc.

He estado en permanente contacto, cambiando opiniones y hablando con psicólogos, psiquiatras, ingenieros, científicos, psíquicos y médicos de casi todas las especialidades cada día, durante mi investigación.

He intentado, en la medida que me ha sido posible, entender cada una de las pruebas que se han aportado en investigaciones científicas que han durado más de cuarenta años.

Y que muchos científicos se han dejado su vida en demostrarnos que la vida continúa.

Hay miles y miles de libros por todo el mundo, de grandes científicos y otros que te explican al detalle el por qué de sus conclusiones, pues solo cuando has invertido todo este tiempo en informarte, en investigar, estudiar y tener tus propias experiencias, solo entonces, puedes llegar a la conclusión de si lo has entendido o no.

Ni tan siquiera yo, que soy conocedor al detalle de todos los fenomenos que expongo, me atrevería a opinar sobre cualquiera de los estudios que estos brillantes científicos han hecho durante sus vidas.

Solo puedo agradecer, y agradezco enormemente, su dedicación para todos estos científicos de todos los rincones del mundo: premios Nobel, físicos, químicos, físicos cuánticos, catedráticos y profesores de Física, astrofísicos, físicos teóricos, metafísicos, astrónomos, farmacólogos nucleares, biólogos, neurocientíficos, neurofisiólogos, bioquímicos, médicos de todas o casi todas las especialidades: psiquiatras, cirujanos, neuradiólogos, anestesistas, neurocirujanos, microbiólogos, oncólogos, neurora- diólogos, cardiólogos, pediatras, así como infinidad de psicólogos, filósofos, teólogos, ingenieros, investigadores, escritores y psíquicos.

A todos ellos gracias de corazón por mostrarnos sus investigaciones científicas y demostrar al mundo entero, sin lugar a dudas, la existencia de vida después de la muerte. Y no me cansaré de decirlo, es la información más importante de nuestras vidas.

Así que agradecería a todos que, antes de hacer un juicio de valor sobre lo que he investigado, o tomarse la libertad de hacer el más mínimo comentario, primero se lean mi libro LA PRUEBA DEL ALMA. Y luego que valoren y opinen, pero no antes.

Mucha gente se toma la libertad de hacerlo con estos fenómenos, porque se piensa que es cuestión de creer, y quiero dejar claro que todo lo que he investigado y expongo en mis libros no es una batalla religiosa. Ni pretendo lo más mínimo cambiar las creencias religiosas, costumbres ni dogmas de nadie, ya que no se trata de creer, sino de entender. Por lo que pido a todo el mundo que me lea que considere la información científica en la cual me baso.

Os aseguro que  cuando estudias en profundidad estos fenómenos, cuando los entiendes, comprendes y sobre todo, experimentas, te entra una necesidad muy grande de transmitirlo a todo el mundo, en especial a tu familia y amigos.

Y es que es tan gratificante ver que alguien que sufre una pérdida, o tiene un miedo atroz a la muerte, le dices que la muerte no es el final de nada, le explicas unos pocos detalles y observas en la persona que, con dudas o no, se siente aliviado. Os aseguro que ayuda. Muchas personas me han dicho que sentían un gran alivio después de hablar conmigo, tuvieran un problema o ninguno, lo terminaran de entender o no. El conocimiento, ayuda.

¿Y cómo no nos va a ayudar?

Saber que somos inmortales y que la muerte física no es el final de nada a mí me ayudó mucho. Imagino que, al que lo entienda de verdad, también lo hará.

No os va a quitar el dolor por la pérdida de un ser amado, ya que la pérdida es la pérdida, aquí y allí. Pero os ayudará a entender que ese ser querido está feliz y cuidado y, sobre todo, vivo, y que volveréis a verlo. Y con ello os hará la vida más fácil, ya que le encontraréis mucho más sentido, y se os quitará ese sufrimiento desproporcionado que no os deja vivir.

Tampoco os va a aliviar vuestro dolor con vuestra enfermedad física, pero sí aliviará vuestra mente al saber que, cuando abandonéis este plano físico, os esperan maravillas por conocer.

Y que, por supuesto, la vida continúa. Y que todo vuestro sufrimiento actual desaparecerá, y todos vuestros seres queridos irán a recibiros para daros la bienvenida.

Si mis  libros lo hubiera escrito en tiempos antiguos, todos sabéis cuál hubiera sido mi final. La suerte con la que contamos hoy en día, a pesar de todas las restricciones y prohibiciones que nuestros gobiernos nos imponen cada día, es el derecho a expresarnos libremente.

¡Hay que ser sincero con uno mismo!

De verdad, ¿no os asusta la muerte? ¿Es posible que el alma haya venido de algún sitio al cual regresa cuando el cuerpo muere, o solo es un sentimiento de esperanza ante el temor a la muerte?

¿No es sorprendente que los humanos seamos la única especie en la Tierra que debamos reprimir el temor a la muerte para llevar una vida normal

Nuestro propio instinto nunca nos deja olvidarnos de ella. Cuando nos vamos haciendo mayores, somos cada vez más conscientes de su existencia, pero durante toda nuestra vida sabemos que está ahí.

Durante mi investigación, he podido darme cuenta de que no solo las personas que no creen en nada temen a la muerte como el final de nuestra existencia. También la temen los religiosos, los misticos, los espirituales…

¿No tenéis la sensación de que la muerte hace que todos nuestros planes terrenales sean inútiles?

Si la muerte fuera el fin de nuestro ser, la vida no tendría ningún sentido. Y para qué invertir la mitad de nuestra vida en estudiar y la otra mitad en trabajar, solo por subsistir de forma digna en nuestra breve y rápida vida. Y, ¿todo lo aprendido y adquirido para nada? O quizás sea más adecuado pensar que todo lo que vivimos y aprendemos en la tierra es para nuestra evolución. Y, entonces, Por fin podremos comprender el sentido de nuestra existencia, que todo es para aprender.

Lo que es indiscutible, y me he podido dar cuenta durante mi investigación, es que, en todos los seres humanos, indistintamente de si somos creyentes o no -aunque muchos no lo digan-, en todos existe algo dentro de nosotros que nos permite concebir un más allá.  Es como si fuera un sentimiento universal de que haya algo.

¿Quizás ese algo sea nuestra alma que es inmortal? Es como si todo el mundo tuviera una especie de conexión con un poder superior. Algunos lo sienten y otros no quieren sentirlo, pero estar, está ahí.

¿Dónde iremos cuando muramos? ¿Veremos de nuevo a nuestros seres amados? ¿Qué haremos cuando estemos allí? ¿Existe Dios de verdad? ¿Nos pedirá cuentas de nuestros actos?

Aunque os parezcan raras, estas preguntas son tan antiguas como el hombre mismo, incluso, hoy en día, siguen siendo un gran enigma para la mayoría, y eso que existe una cantidad abrumadora de evidencias a nivel mundial, dicho por la propia ciencia.

En mis libros encontraras las respuestas  a todas estas preguntas y, si os permitís comprender, dejarán de ser un enigma, y os aseguro que vuestra vida tendrá mucho más sentido.

Me considero infinitamente curioso y, si de algo tengo dudas, no paro hasta saber la verdad, me cueste lo que me cueste. Justamente me entró hace años la curiosidad por una de las cosas más peculiares de nuestra vida: ¡La muerte! De lo cual me siento enormemente afortunado que así fuera.

Hoy me considero un gran investigador sobre estos fenómenos, porque no creo que haya ninguno en la actualidad que no conozca y lo haya estudiado e investigado, con mucha calma y meditación. Al margen de que por experiencias propias algunos de estos fenómenos  los he podido comprobar en primera persona.

Os aseguro que quien se involucra seriamente en la investigación psíquica,  experimenta los fenómenos y adquiere conocimiento, su vida cambia de forma absoluta. Y ya no hay vuelta atrás.

Yo durante mi investigación he descubierto  que la muerte física como el final de todo es la mayor mentira inventada en la Tierra.

He investigado, estudiado y recogido testimonios de personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte, he estado en contacto con cientos de científicos que desde años las investigan científicamente, en los últimos 50 años se han recogido mas de 25 millones de testimonios.

He investigado las experiencias en el lecho de muerte que los enfermos terminales relatan en sus últimos momentos de vida.

He investigado la reencarnación en la que yo jamás había creído, ya que me sonaba a ciencia ficción, o lo veía como algo fuera de la realidad. Hasta que un dia me leí un estudio completísimo que realizó un brillante científico durante cuarenta años para probarlas, y quedé tan impactado que era imposible no pensar que reencarnamos,

además de que, solo entendiendo la multitud de experiencias, la vida en sí empezaba a tener sentido para mí, por el tema de las oportunidades. Ya que, de solo tener una vida el desafortunado, qué mala suerte hubiera tenido en su única posibilidad eterna. Me di cuenta de que la ciencia investigaba este fenómeno desde hacía muchos años y que había infinidad de científicos que no tenían la más mínima duda. Hasta que finalmente recogi mis propios testimonios de algunos niños que recordaban una vida anterior con gran precisión.

Pero luego seguí leyendo e investigando, y me di cuenta de que otros científicos de todo tipo hablaban sobre las regresiones a vidas pasadas, que una persona estando en un estado expandido de conciencia podía recordar una vida anterior Me sorprendió muchísimo este tema.

El por qué solo puede existir una regresión a vidas pasadas, si hemos tenido otras vidas, avalaba el fenómeno anterior de la reencarnación. Y, lo mejor de todo, es que esta experiencia se podía tener estando vivo, es decir, se puede tener mañana mismo. Así que, sin pensármelo, busqué y busqué, hasta que encontré al Dr. Jose Luis Cabouli, un médico de gran prestigio, argentino, que realizaba cursos intensivos de regresiones a vidas pasadas. Así que hice el curso intensivo solo para poder investigar este fenómeno con la máxima objetividad.

El doctor  Cabouli decía que nadie vuelve siendo el mismo después de esta formación, y os aseguro que así es. Es algo difícil de describir. La experiencia de tener una regresión de una vida pasada es infinitamente gratificante, además de que cambia tu forma de pensar y ver la vida. Te disminuye el miedo a la muerte y lo mejor de todo, con cada regresión va sanando tu alma.

Fue una experiencia increíble hacer la formación intensiva de Terapia de Vidas Pasadas durante mi investigación, bajo la dirección de uno de los mayores maestros a nivel mundial sobre este fenómeno, y que, finalmente, terminara convirtiéndome en uno de sus discípulos, discípulo de esta gran persona, al cual, grandes doctores y profesionales de distintos rincones del mundo llaman Maestro. Un gran honor para mí y para mi alma.

Lo mejor de todo es que ahora puedo hacer que una persona entre en un estado expandido de conciencia (TVP) y reviva una experiencia de vida pasada, pierda el miedo a la muerte, se libere de las cosas que le perturban en la vida presente que corresponden a otras vidas, y con ello sanar su alma.

Y es que realizar esta terapia al igual que recibirla da una satisfacción que no tengo palabras para expresar.

Tengo que darle las gracias a mi maravillosa mujer, Soraya, porque, sin ella, yo no hubiera podido realizar esta formación intensiva, ni esta extensa investigación de todos los fenómenos, y de ninguna de las maneras me hubiera sido posible escribir mis libros, ni tener todas las experiencias, porque mi investigación y escribir mis liobros  me han llevado mucho tiempo, y no solo el escribirlos en sí, sino el recopilar toda la información, la formación y las experiencias. Así que, mientras yo invertía horas y horas en la investigación y libro, mi mujer lo hacía de la misma manera, pero en los negocios, y además en mi libro, ayudándome tanto en redacción como en valoración. Así que, si mis libros ayudan a alguien y con ello le cambia la vida, en parte se lo deberá a mi mujer. Le doy las gracias de corazón por su paciencia, y también le doy las gracias a Dios, pero en este caso, por haberme dado los dos regalos más grandes de mi vida: mi mujer y mi hija.

También tengo que agradecer mucho a la doctora Sonia Andrés, una extraordinaria psiquiatra que me ha acompañado durante parte de mi investigación, ayudándome a comprender ciertos fenómenos y verlos con objetividad, siempre con el apoyo racional para que no perdiera el norte. Ella ha sido y es mi colaboradora y compañera en este amplio y complicado camino del conocimiento, estando presente en muchos de los experimentos realizados y experiencias a las que nos hemos sometido juntos.

Cuando inicié esta Investigación, tanto mi mujer Soraya como la dra. Andrés, eran escépticas, me apoyaban, pero no compartían mi opinión. Hoy, ambas lo tienen claro. Si eres inteligente, ante la evidencia abrumadora, no puedes ignorarla.

Volviendo a las experiencias, hacer una terapia de vidas pasadas se lo recomiendo a todo el mundo. Todos, absolutamente todos, necesitamos que nuestra alma sea revisada. Y si, además del beneficio terapéutico, comprobáis que vivís muchas experiencias y con ello que sois inmortales, pues mejor. ¡Yo os aseguro que todos lo comprueban!

También descubrí la Transcomunicación Instrumental (TCI) con una de las mejores investigadoras sobre este tema, la Dra. Sonia Rinaldi, de Brasil. Ella me hizo partícipe de su investigación, enseñándome todo lo que existe sobre la comunicación directa con nuestros seres queridos ya fallecidos, obteniendo resultados asombrosos y fascinantes, tanto en audio, en foto como en vídeo.

En la actualidad utilizo tanto los métodos de la Dra. Sonia Rinaldi, como los métodos del Físico Hans Otto König. Ademas de los mios que experimento de forma seria en mi propio laboratorio.

También he estado en sesiones individuales con psíquicos con un reconocimiento internacional, llegando a estar hasta con seis psíquicos a la vez en una sala. Esto solo lo puede entender quien conozca las facultades psíquicas que algunas personas tienen.

La cuestión es que todos los fenomenos psiquicos la finalidad es demostrar la continuidad de nuestra vida después de la muerte. Todos, y cada uno de ellos, han sido investigados y analizados por científicos.

Es importante que sepáis que hay millones de testimonios de personas, que miles de médicos y científicos de todo el mundo se han dedicado a recopilar. Y lo más asombroso es que todos, absolutamente todos, cuentan lo mismo. La continuidad de la vida. La evidencia científica de millones de testimonios de distintas religiones, culturas, edades, y que todas tengan las mismas similitudes entre sí y todos nos cuenten lo mismo, indistintamente del fenómeno del que se trate. ¿No son una prueba más que evidente?

Creo que no hay temas en el mundo que dispongan de tantas pruebas y tantos testimonios de personas de todo el planeta con tantas similitudes como en este tipo de experiencias.

Al igual que yo pienso que la muerte no es el final de nada, lo piensan médicos, científicos, premios Nobel, filósofos, físicos, profesores, matemáticos, físicos cuánticos, sacerdotes, ateos y millones de personas que han tenido experiencias cercanas a la muerte.

«Si usted ayuda tan solo a una persona a obtener el conocimiento verdadero, usted habrá justificado su existencia en la Tierra».

Creo firmemente en esta idea.

La ignorancia fomenta el miedo, y el miedo es una emoción paralizante y destructiva.

Durante mi investigación he obtenido evidencias científicas y pruebas irrefutables que nos aseguran la continuidad de nuestra vida.

Además de todos los estudios científicos que me he estudiado de las investigaciones realizadas por brillantes científicos a nivel mundial, he recogido testimonios de mucha gente que tuvo una experiencia cercana a la muerte, experiencias de enfermos terminales que tuvieron una visión en sus últimos minutos de vida en su lecho de muerte, he revivido infinidad de vidas pasadas que he tenido a través de la terapia de vidas pasadas, recordando vidas de quien fui y trayéndome datos e información real y contrastable de hace mas de 500 años, me he visto morir en otras vidas en infinidad de ocasiones, he realizado regresiones durante mi investigación a infinidad de personas de los cuales muchos eran científicos y he obtenido casos asombrosos de xenoglosia y han aportado datos reales de quienes fueron en otras vidas.

He recogido testimonios de niños que recordaban una vida anterior, incluso el testimonio de una niña de 8 años que recordaba como se vive en el espacio entre vidas, es decir, donde vamos al desprendernos del cuerpo físico. He estado con médiums mentales y físicos, ellos me han dado mensajes de seres queridos con una precisión absoluta, me han hecho que los seres que ya no se encuentran en este plano me tocaran, que tuviera sensaciones inimaginables,  los he escuchado hablar y cantar, y lo mas fascinante de todo: la materialización. Cuando ves frente a ti la materialización de un ser, obtienes una prueba de una magnitud inimaginable.

También he estado en sesiones de transcomunicación con grandes científicos, además de mi propia experimentación en mi laboratorio, donde mantengo grandes conversaciones con seres que han fallecido a través de sistemas electrónicos, y esto ultimo, en varias ocasiones lo he hecho públicamente a través de la sociedad científica en el experimento Isabela, donde han acudido personas de toda España, muchos de ellos científicos, y todos por unanimidad han quedado sorprendidos, además de haber obtenido respuestas de sus seres queridos a través de la transcomunicacion instrumental, con las mismas palabras que les decían en vida su seres queridos, y la misma voz,  también han revivido experiencias de vidas pasadas a través de la regresiones donde han aportado datos muy sorprendentes, al igual que los médiums les han dado mensajes muy precisos.

Es decir, que no solo lo digo o lo escribo en mis libros, lo demuestro públicamente con evidencias abrumadoras de que la vida continua tras la muerte física, bajo al observación empírica de muchos científicos presentes.

Pero, por el contrario, tengo que añadir que, hasta ahora, ningún científico ha demostrado que la vida después de la muerte física no existe o es imposible que exista.

Yo personalmente, durante toda mi investigación, no he encontrado nada convincente.

Los escépticos cerrados de mente no disponen de ningún argumento científico sobre la inexistencia de los fenómenos psíquicos, y no pueden probar que la vida después de la muerte no exista.

El escepticismo científico no es suficiente, ni puede invalidar estos fenómenos de ninguna manera. Por el contrario, sí que hay miles de científicos por todo el mundo que han probado con sus estudios que la vida continúa.

«Cuando la ciencia comience a estudiar los fenómenos no-físicos, hará más progreso en una década que en todos los siglos de su experiencia». Dr. Fred Hoyle, cosmólogo británico.

Seguro que muchos os preguntaréis, si existe tanta información, ¿cómo es posible que la gente no lo sepa? ¿Por qué no sabe más gente de la evidencia científica?

Los escépticos de renombre y de mentalidad cerrada han disfrutado, injusamente, a través de los medios para ridiculizar, engañar y mentir, con la finalidad de que la gente en general sepa muy poco de la cantidad de investigación científica que ha sido acumulada a lo largo de los años.

Los seres humanos estamos hechos de una manera que, si cientos de científicos brillantes de todo el mundo, incluso alguno de ellos se pasan cuarenta años estudiando casos reales para demostrar la vida después de la muerte, concluyen algo que nos sorprende o que no esperamos, dudamos y lo negamos.

En cambio, solo con que un científico, aunque no sea de gran relevancia en sus aportaciones a la ciencia, diga, sin haberse molestado ni tan siquiera en investigar nada referente a estos fenómenos, ni en ver los estudios de sus colegas, ni tener la más mínima información de nada, que no hay vida después de la muerte, le damos una credibilidad enorme. Sobre todo, los ignorantes y escépticos de mente cerrada.

Me he encontrado con científicos muy escépticos que me decían que no hay vida después de la muerte. Algunos decían que era absurdo, otros que la ciencia había demostrado que la muerte física es el final de todo.

A todos ellos les dije que estaba haciendo una amplia investigación y que me gustaría ser lo suficientemente objetivo y aportar estudios científicos que demuestren que la muerte es el final de todo. A fecha de hoy, todavía estoy esperando un solo estudio que lo demuestre.

El problema de esta gente no solo es que no han hecho estudios para demostrar la no continuidad de la vida, lo terrible es que ni tan siquiera se han molestado en leerse o estudiar lo que sus colegas científicos sí que han probado con sus estudios. Es la cruda realidad de la sociedad escéptica que existe.

Si rechazas la información que ofrezco en mi investigación escrita en mi libro La Prueba del Alma, deberías demostrarte a ti mismo, objetivamente, el motivo del por qué has rechazado una evidencia tan abrumadora. Y recuerda que, en el pasado, la Iglesia rehusaba aceptar a la Ciencia por razones de conflicto con sus creencias religiosas personales. Cuando Galileo le mostró al Papa el telescopio que le probaría su visión del universo, el Papa dijo que el telescopio era «el trabajo del demonio» y rechazó el mirar a través de él. Pero la Iglesia tuvo que aceptar, con el tiempo, que la Ciencia prevalece sobre las creencias religiosas subjetivas. No podría ser de otra manera.

En la historia encontramos otros casos, como fue el de Miguel Servet, quemado en la hoguera, entre otros, por dar una descripción pormenorizada de la circulación de la sangre y de cómo se mezclaba esta con el aire en los pulmones. ¡Qué barbaridad para todos aquellos escépticos de mente cerrada que contribuyeron en su injusto asesinato! Religiosos o no. Sin embargo, hoy en día, sus conocimientos se enseñan en cualquier escuela.

Giordano Bruno padeció más de lo mismo, por creer, entre otras cosas, que la Tierra giraba alrededor del Sol y no a la inversa, como aseguraban determinados credos religiosos. Bruno estuvo ocho años preso, mientras se desarrollaba el juicio en el que se le acusaba de traición y herejía. Muchas veces se le ofreció retractarse de sus opiniones, pero él siempre se negó. Sabiendo que iba a ser quemado vivo, siguió con su firme apego a lo que él consideraba cierto.

Por eso es importante no caer en la trampa de ir siempre a lo seguro, y no alejarnos de lo que es distinto, nuevo, o nos plantea inconvenientes o dudas. Por eso, lo único que pido es tener mucho cuidado de no caer en la trampa de la comodidad, rechazando la información objetiva, solo porque esta información científica objetiva no concuerda con tus creencias subjetivas personales, sean estas de carácter religioso o escépticas.

Cuando no hay coincidencia entre la información objetiva y las creencias subjetivas, puede existir la necesidad de una mayor investigación, o de cambiar las creencias subjetivas. Pero debemos saber que, cuando la gente se siente cómoda con sus creencias, no acepta cambiarlas, aun si la nueva información objetiva y científica demuestra que, parte de esas creencias, o todas, son completamente erróneas. Muchas de estas creencias vienen a formar parte del conjunto psicológico y emocional de la personalidad del creyente y son, por lo tanto, muy difíciles de modificar. Tendemos a rechazar todo lo que no concuerde con nuestras creencias religiosas, históricas, culturales, tradicionales o con nuestros valores.

Sin embargo, en muchas ocasiones, la humanidad ha tenido que ajustar su sistema de valores y creencias para acomodarse a las maravillas científicas, tales como el hombre caminando sobre la Luna y las espectaculares exploraciones espaciales, el genoma humano, la reprogramación celular, conocer que el ADN basura no es un desecho, encontrar agua en Marte, o incluso, para aceptar el hallazgo de planetas similares a la Tierra o para el uso de la nanotecnología. Como estas, en muchas ocasiones.

Del mismo modo deberemos hacer ajustes al tratar con los fenómenos psíquicos y de la vida después de la muerte física.

«En los últimos veinticinco años, la humanidad ha aprendido más sobre lo que sucede cuando morimos que lo que aprendió en todos los períodos de la historia escrita», George Meek, científico americano.

Por supuesto, la historia y la experiencia demuestran que hay personas más inteligentes e iluminadas que pueden ver el valor de la nueva información y asimilarla inmediatamente. Así mismo, también nos muestra que otros no la asimilarán nunca.

Yo tengo clarísimo que, en los próximos años, la física cuántica será el método revolucionario para seguir demostrando, absolutamente, la supervivencia después de la muerte.

El conocimiento objetivo, a lo que llamamos Ciencia, existe cuando los mismos resultados y la misma conexión causa-efecto, pueden ser obtenidos en el tiempo y espacio. La Ciencia es considerada como objetiva, ya que una persona, siguiendo las fórmulas científicas y manteniendo constantes las variables, obtiene siempre los mismos resultados.

Los estudios científicos de los fenómenos que he investigado, las experiencias cercanas a la muerte, las experiencias en el lecho de muerte, los estados expandidos de conciencia, la transcomunicación instrumental, las facultades psíquicas, etc, han demostrado, claramente, que este elemento se repite, indistintamente del fenómeno.

Trabajando los científicos por separado en distintos lugares del mundo, se han dado cuenta de que sus estudios eran coincidentes al 100%. Inevitablemente, lo objetivo prevalece sobre lo subjetivo. Pero no todo lo que es Ciencia se lleva a cabo en el laboratorio. Dentro de la definición de Ciencia, podemos decir que existe, también, lo que es observación científica sistemática de un fenómeno.

Yo os aseguro y confirmo que después de años de investigación y experimentación, he llegado a la conclusión de que existe una cantidad de evidencia, que, tomada en su conjunto, prueba absoluta, e indudablemente, el caso a favor de la continuidad de la vida. No voy a determinar que la evidencia objetiva sola tenga gran valor, ni estoy sugiriendo que la evidencia sea aceptada sin dudar razonablemente. Estoy declarando que la evidencia, tomada en su conjunto, constituye de forma abrumadora una prueba irrefutable de la existencia de la vida después de la muerte. Nacho Blasco